Prowein
La feria de Prowein, celebrada en Düsseldorf la primera semana de Abril fue nuestro bautismo en el comercio internacional. Allí llegamos a aprender y la primera sensación era la de ser un naufrago en el océano. Nosotros éramos una bodega muy pequeña, acogida a una D.O. no muy conocida y compartíamos stand con la cooperativa del Rosario de Bullas. Estábamos situados en el pabellón número 7 de la feria, al final de todo el recinto.
La feria empezó el Domingo, a las 9:00h, un día extraño a priori para este tipo de eventos pero muy relacionado con la composición del mercado Alemán. En este hay una gran cantidad de importadores que dirigen pequeños comercios y cuyo único día libre es el séptimo día de la semana. Por nuestra ubicación, en las 2 primeras horas nadie se acercó, a partir de las 11:00h empezamos a ver llegar gente.
Las bodegas con más experiencia en este mercado comenzaron a recibir a sus clientes, con los que habían quedado previamente para entrevistarse en la feria. Nosotros como novatos en estos eventos pasamos la mañana con más pena que gloria. Por la tarde nos decidimos a salir a buscar a potenciales clientes, y nos fue algo mejor. Conseguimos atraer a algunas personas al stand y hacerles probar nuestros vinos de alta calidad, al probarlos la pregunta de siempre: ¿dónde está Bullas?
Algunos se empezaban a interesar por nuestros productos, otros iban buscando un tipo de vinos de menor calidad y de no más de 1 euro. A España aún nos asocian a vinos de bajo precio a pesar de los esfuerzos que estamos haciendo las bodegas por cambiar estas opiniones. La gran sorpresa fue una exposición de chocolates de calidad y café. Había un expreso que hacía un italiano, que no he probado otro en mi vida. El hombre tostaba el café en la misma feria, lo molía y entonces hacía el café.
Poco a poco en este primer día hicimos algunos contactos y tuvimos nuestros primeros contactos internacionales. Por la noche visitamos el centro histórico de Düsseldorf donde los productos españoles son los auténticos protagonistas.
El Lunes fue el día de mayor afluencia a Prowein. Aquí intentamos hacer campaña por la feria intentado buscar importadores interesados en nuestros productos. Conseguimos atraer alguno hasta nuestro stand, establecimos contacto e intercambiamos tarjetas para mandarles la información de nuestros productos. Fue un día largo y acabamos muy cansados.
El Martes era el último día de la feria y más flojo. La mayoría de los pasillos estaban vacíos y los expositores muy cansados después de 3 día de trabajo intenso. A partir de las 17:00h más o menos empezaron a entrar gente de la calle a llevarse los productos de muestra que no se consumieron durante el evento. Los pasillos se aglomeraban de gente solicitando estos productos y llevándose hasta los trípticos de propaganda en carritos de supermercado. Esta escena no deberían de permitirla en horario de feria porque incomodaba a los profesionales que estábamos haciendo nuestro trabajo.
Ahora toca trabajar estos contactos para que puedan degustar nuestros prductos en mercados internacionales.
mayo 22, 2009 a 10:26 pm
Saludos vecinos,
Como dicen…, “me llena de orgullo y satisfacción” leer estas líneas, en las que un producto, que madura prácticamente con el mismo sol que lo hace el que escribe estas palabras, tímida, pero firmemente, se abre camino entre paladares preparados para descubrir notas de un Syrah, que algo afeminado y floral, crece en un terreno y un clima que no diluye su mayor secreto en la baya, tras su hollejo receloso y que tan bien saben extraer sus manos expertas.
Enhorabuena,
desde la botica.