Materialización de una idea
Fue allá por 2002 cuando presenté un proyecto formal sobre una idea que rondaba por mi cabeza años atrás. Me presento soy Miguel Angel Pastor Griñán, gerente de Bodegas Contreras y precursor de lo que es hoy esta empresa.
La realidad de aquellos días era, para una familia con viñedos heredados como la nuestra, de un entorno donde la mano de obra subía, el precio de la uva bajaba, con fuertes subvenciones para arrancar viña, con un creciente interés general por los vinos en entornos de poder adquisitivo alto. Con este entorno y la ilusión de un joven de 26 años con ganas de hacer algo distinto en la tierra de mis bisabuelos: Avilés, decidí integrar verticalmente el negocio de la uva llevándolo a un paso más allá, hacer un vino excepcional, en una tierra singular, aplicando la tecnología necesaria para cuidar esa materia prima que es la uva.
Avilés es un pueblo situado en una pedanía alta de Lorca, cuyos pilares de su economía son la vid, el almendro y los cereales de secano. Aquí sobreviven varias bodegas artesanales que hacen un vino de sorprendente calidad para los medios con los que cuentas, con lo que, ¿por qué no tratar de manufacturar esa materia prima que da caldos de esta calidad con la última tecnología?
Para ser del todo sincero, mi bisabuelo, D.Juan Contreras Corbalán, ya se dedicó profesionalmente junto a sus 4 hijos varones a este negocio con un excepcional resultado. Como patrimonio de Bodegas Contreras, S.L. hemos adquirido aquella bodega que dejó de funcionar a mitad del siglo XX, cuyo estado de conservación la hace digna de brindarle una visita, y el apellido de mi bisabuelo porque él es la fuente de inspiración por su gran visión emprendedora, su humildad y capacidad de trabajo.
